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Royal Mansour

Marrakech. Reina una paz absoluta, y a tan solo cinco minutos de la plaza Jemaa-el-Fna, atravesando un laberinto de calles se llega al Royal Mansour, hectáreas de palmeras y olivos que esconden 53 riads como si fuera una antigua medina. En el Royal Mansour no hay habitaciones, sino las típicas residencias del país cuyos cuartos dan a un patio interior con una fuente. El Royal Mansour recrea todos los detalles de una antigua ciudad marroquí pero con la sofisticación y tecnología del siglo XXI.IMG_7139
Fue en el año 2007 cuando el propio Rey de Marruecos, Mohammed VI, concibió la creación de un lugar donde albergar a sus amigos en Marrakech. Esa idea inicial acabaría dando lugar a uno de los proyectos más ambiciosos de hotelería de Marruecos: una verdadera ciudad dentro de la Ciudad Roja y un vibrante homenaje al artesanado. Más de mil artesanos llegados de todo el país trabajaron durante años para recrear el savoir faire ancestral del Reino: madera de cedro, metales cincelados, escayola delicadamente trabajada… hasta la imponente puerta de entrada del recinto emula la majestuosidad de las antiguas ciudades imperiales Alauís. Cada riad, todos diferentes, representa la quintaesencia marroquí: mármoles de colores, techos finamente esculpidos, cueros trabajados y por supuesto una profusión de azulejos, los famosos zelliges. Sin olvidar los elementos tecnológicos más avanzados, como una pantalla táctil que controla la temperatura o las luces. Los 500 empleados invisibles circulan por un entramado de túneles subterráneos y puertas secretas. Cuidan para que sus clientes sientan el éxtasis de una perfección con una infinidad de detalles que convierten a este hotel en uno de los mejores del mundo. IMG_7142
Sin embargo, nada hay de excesivo u ostentoso, impera una sensación de refinamiento sutil. Sobre el escritorio un elegante papel está personalizado con el nombre del huésped, un baño de vapor se prepara en el hammam personal, el té a la menta es servido en la terraza al atardecer ante la visión sublime del Atlas…En el edificio principal, el lobby, grandioso, alberga un maravilloso patio con lámparas circulares y jaulas con pájaros de vivos colores. En la biblioteca, elegantemente vestida en tonos marrones, el techo acristalado se abre como por arte de magia para descubrir un cielo impoluto salpicado de luces brillantes. Un telescopio invita a escrutar las constelaciones. En uno de los bares, la pieza reina es, sin duda, una gigantesca chimenea transparente.IMG_7136
Y llegamos a los tres restaurantes del Royal Mansour, La Grande Table Marocaine (los otros son La Grande Table Française y La Table) todos asesorados por el gran chef francés Yannick Alléno con 3 estrellas Michelin y toda una referencia gastronómica en Francia. Ha conseguido convertirse en un verdadero garante de la herencia culinaria marroquí. Una orgía de tajines elegantemente decorados sirven una abundancia de platos donde lo dulce y lo salado se integran perfectamente, donde las verduras están cocidas a la perfección y el couscous sabe ni más ni menos como tiene que saber. Puro hedonismo.