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Rosewood London

Londres. ¿Puede Estados Unidos dar clases de estilo a la vieja Europa? El nuevo Rosewood London deja claro que sí. Servicio impecable, discreción absoluta, importancia de los pequeños detalles…No muy lejos de Covent Garden, en High Holborn, se erige un edificio de estilo eduardiano construido en 1914. En su interior alberga uno de los hoteles más lujosos de Londres: el Rosewood.
La elegancia refinada de Inglaterra ha sido siempre fuente de inspiración para el mundo del lujo en los Estados Unidos. El gusto por el servicio impecable, la discreción absoluta, la importancia de los pequeños detalles… Son actitudes que quedaron en el nuevo mundo tras la independencia y que ahora, dos siglos más tarde, hacen el camino de vuelta de la mano de una de las firmas hoteleras más exclusivas de Norteamérica.
Un nombre poco conocido en Europa, pero toda una referencia en hostelería de lujo. Rosewood, con sede en Texas, cuyo origen se encuentra en la fortuna del magnate del petróleo H. L. Hunt (inspirador de la serie Dallas), ha abierto recientemente uno de los hoteles más interesantes. La cadena, con nombres míticos en su haber como The Carlyle en Nueva York o Las ventanas al paraíso en México, afronta una nueva etapa de expansión como el Crillon, que reabrirá sus puertas próximamente tras la que promete ser una espectacular remodelación en la que trabaja Karl Lagerfeld.image
Tony Chi ha sido el responsable de diseñar el interiorismo en el que mezcla la esencia de una gran house británica con toques contemporáneos y esos guiños de humor muy del gusto de la hostelería inglesa. Atención a los coloridos bulldogs de terciopelo de algunas esquinas, en clara referencia a Churchill. El hotel se levanta en el antiguo e imponente cuartel general de la aseguradora Pearl, un edificio de estilo eduardiano construido en 1914. Conserva esa estructura que le da carácter de gran casa de campo, con su pequeño patio delantero tras sus grandes rejas de hierro, y su espectacular escalera de mármol blanco. En la entrada llaman la atención los magníficos arreglos florales, algunos muebles lacados y elementos decorativos de estilo oriental aunque la atmósfera resulta en conjunto muy británica. Explorar la enorme propiedad lleva su tiempo pero merece la pena curiosear sus espléndidos salones, bares y bibliotecas. Incluso cuenta con su propia boutique gourmet.image
Scarfes Bar, junto al lobby, evoca la elegancia de los clubs ingleses con cómodos sofás, una enorme chimenea y un gran piano. Los muebles crean espacios privados para aquellos que quieran alejarse del bullicio de la barra, pero siempre se puede esperar una impresionante maestría a la hora de elaborar los cócteles y alguna sorpresa, como la ginebra de la casa, destilada en exclusiva. Tiene una de las mayores colecciones de ginebras y whiskies de Londres, que es lo mismo que decir de todo el mundo. Mirror Room, toda un ala del hotel transformada en un elegante restaurante y cubierto de espejos que contribuyen a crear una sensación de claridad fantástica durante la mañana donde también se sirve el tradicional te inglés. Faltaría más.