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Por amor al arte

Valencia. Viajar a Valencia por amor al arte con tan solo dos únicos objetivos, visitar Bombas Gens y dormir en la antigua casa del Marqués de Caro.04449B5A-2B90-458C-B156-C14BBFDFC8D1
“El arte tiene un poder transformador, nos permite sentir y conocer mas allá de lo sensible, nos hace mas críticos y, por lo tanto, más libres”, palabras de Nuria Enguita, directora del Bombas Gens Centre d’Art, y que vivirdemais corrobora y comparte al cien por cien.
Bombas Gens (dicen por ahí que es la bomba) es un espacio híbrido, solidario, con vocación social además de artística, que acaba de cumplir su primer año de nueva vida. Un gigantesco hangar de 7.400 m2 que fue durante décadas una fábrica de bombas hidráulicas, una construcción industrial de ladrillo que, sin embargo, estaba asentada en un edificio art déco de los años 30. El edificio debe esa segunda vida a Susana Lloret y a su marido, José Luis Soler, que decidieron instalar aquí la nueva sede de su Fundació Per Amor a l’Art, cuya colección suma 1.800 obras de más de 130 artistas internacionales. Cuenta con el asesoramiento de Vicente Todolí, exdirector de la Tate Modern, que participa en el programa expositivo donde el foco prioritario es la fotografía, que por su carácter seriado permite un recorrido más amplio por la obra de un creador, mientras que las pinturas son piezas únicas. Todo un reto respetar el ilustre pasado y al mismo tiempo dar acogida a las tres patas de la fundación: un espacio dedicado al arte contemporáneo, un centro de día para niños vulnerables del barrio y un laboratorio de ideas para la investigación de enfermedades raras, especialmente la de Wilson. Y si por si aún no estuviera convencido de visitarlo, además Bombas Gens acoge el restaurante del cocinero local Ricard Camarena, con una estrella Michelin.7796CF1B-9B8E-4159-83EF-76CC0EADA968

Nuestra siguiente parada es en un palacio gótico de 2000 años en el casco antiguo convertido en hotel, Caro Hotel, posiblemente el edificio habitado más antiguo de Valencia. Su rehabilitación ha sabido sacar el máximo partido de su herencia arquitectónica y de las características originales que fusionados con un diseño contemporáneo, consiguen un auténtico museo de la historia de la ciudad.DB8EB4FD-3138-4751-AD54-65C7B50642E1
Todo empezó en 2005, cuando la familia quiso transformarlo en hotel y, al ponerse manos a la obra, descubrió el valor arqueológico que albergaba. Escaleras modernistas, azulejos del siglo XVIII, artesonados de madera en sus techos, arcos góticos, parte de la muralla árabe de Valencia del siglo XII, incluso mosaicos del siglo I a.C. o partes de columnas del Circo Romano de la ciudad. Muchos de estos elementos recuperados quedan expuestos en las habitaciones o en el resto de las estancias. El trabajo esencial del diseñador Francesc Rifé, Premio FAD de Interiorismo 2009 fue aligerar los espacios dándoles sobriedad y proporcionalidad sin perderle nunca la cara al siglo XXI. Para ello ha utilizado materiales neutros que no restasen protagonismo a los tesoros arqueológicos y se integrasen al máximo. El mismo trabajo con el mobiliario y los colores. Muchas paredes son de idéntico color que los pavimentos, si bien también se producen muchos contrastes entre los tonos neutros del hormigón con los tierra, ladrillo y piedra o el mobiliario de madera de roble teñida y lacas brillantes. Con tan solo 26 habitaciones, diferentes debido a la complejidad de los espacios y los elementos históricos tienen nombres del lugar que fueron en tiempo pasado, “la armería del Palacio”, “la suite del Marqués” o “la torre árabe”. En el patio exterior, una pequeña piscina nos resume la verdadera filosofía de la casa “…el tiempo es largo, ocurre lo verdadero…”.3E80F3B4-93A4-47B9-8090-E37FCBD75A75