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Paladares en La Habana

La Habana. Puede que, en realidad, La Habana sea un experimento. Quién sabe. Una urbe desgastada, maltratada, anclada en el pasado en la que fue, sin duda, la reina del Caribe. Una de las ciudades más bellas del mundo que sufre los estragos del paso del tiempo pero que aún así, todavía sigue ahí.
Corría el año 1994 y el gobierno de Fidel Castro había autorizado el trabajo por cuenta propia. La reforma trajo de vuelta recetas perdidas y sabores ya extintos de la cocina cubana. Aparecieron así los primeros restaurantes que se les llamó inmediatamente paladares. Su nombre fue sacado de una popular telenovela brasileña, Vale todo, que narraba la vida de una mujer pobre que vendía comida en la playa y terminó dirigiendo una cadena de restaurantes. Llamó a su floreciente negocio Paladar, convirtiéndose para los espectadores en un símbolo de tenacidad y prosperidad. vivirdemais ha visitado algunos.IMG_7096
La Guarida. Se hizo famosa por ser uno de los escenarios de la pelicula de Tomás Gutiérrez Alea, Fresa y Chocolate. Los propietarios, Enrique y Odeisys han logrado crear un entorno muy especial, situado en la tercera planta de un edificio sin restaurar de Centro Habana. El inmueble, originalmente conocido como La Mansión Camagüey, muestra su antigua grandeza con una magnífica puerta de madera y unas impresionantes escaleras de mármol que llevan hasta el restaurante. La comida es una muestra fascinante de la “Nouvelle Cuisine” utilizando como base platos tradicionales cubanos. Un auténtico descubrimiento son las frituras de malanga, un tubérculo típico y muy  sabroso. Todo en un ambiente acogedor de luces tenues, manteleria fina, cuberteria de plata y buena música cubana sonando de fondo. Su terraza se abre al caer la noche y su reservado para los fumadores, contiene una de las mejores cavas de habanos de la ciudad.IMG_7101
El Cocinero. Los jóvenes emprendedores Camila y Rafa han recuperado un espacio simbólico en El Vedado, la antigua fábrica de aceite El Cocinero y la han convertido en uno de los mejores paladares de La Habana. Su ubicación es excepcional, en la azotea de una factoría con más de 100 años de historia a orillas del río Almendares. Lo mejor sin embargo es su comida y la fantasía con la que transforman y multiplican los sabores.
El Cocinero está plenamente integrado con la dinámica actividad del centro cultural contemporáneo Fábrica de Arte Cubano (FAC). Un lugar ecléctico y multifuncional, el preferido para las noches de los habaneros y turistas, donde se puede disfrutar de exposiciones, proyecciones, conciertos y baile. Realmente sorprende cuando se visita por primera vez.IMG_7099
San Cristóbal. Es el restaurante cubano donde cenaron los Obama en su primer día en la ciudad. Su ubicación en Centro Habana, da un extra de encanto y autenticidad, a este paladar dentro de un antiguo palacio de principios del siglo XX que abrió hace ya cinco años Carlos Cristóbal Márquez. La decoración es un tanto kitsch, cargado de reminiscencias y abarrotado de muebles antiguos, fotografías en blanco y negro, carteles taurinos, relojes, artefactos religiosos y porcelanas. La cocina se ha ido formando a lo largo de la historia de Cuba, gracias a las influencias que la isla recibió de España, África, China… y que han dejado su huella en la gastronomía cubana. La comida es típica criolla, con platos como la yuca, el cerdo asado, la langosta, el pargo, los camarones o el ceviche de berenjena.Casa Pilar Restaurant at  Havana city
Casa Pilar. Aquí se sirven cachopos y croquetas de Cabrales o compangu, platos típicos asturianos. Este restaurante en Miramar abrió hace ya casi tres años y desde entonces comen y cenan empresarios, diplomáticos, artistas y hasta algunos cubanos. Pilar Fernández, española de Avilés se enamoró de Cuba nada más pisar la isla hace ya 20 años. Después de trabajar en diferentes proyectos empresariales decidió abrir su casa y recibir a “todo el mundo”. Una cocina española, con toques asturianos e ingredientes cubanos. Uno no puede irse sin degustar los exquisitos fritos mariposa (dados de langosta rebozados), los arroces, la fideuá, el salmorejo o el cocido de garbanzos y ropa vieja o con langosta.