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Oteyza

Madrid. Oteyza, el cambio del paradigma. Desde hace 200 años el traje de 3 piezas masculino sigue siendo hegemónico, a penas ha evolucionado y pide a voces hacer una transgresión, salir de su letargo. Oteyza es esa visión renovada y auténtica de la sastrería, un viaje hacia la identidad a través del tiempo, donde la materia, la imaginación y el oficio se aúnan para recuperar la esencia de la elegancia española.E9616F90-F5E3-46C0-80B5-BB29DAD2C165
Un capote segoviano y un sombrero cordobés inauguraron hace dos años el escaparate mundial de la moda masculina, Pitti Uomo. Los trajes masculinos y femeninos de Oteyza hicieron bailar capas y capotes, prendas españolas olvidadas que formaban (hasta ahora) parte del ideario de lo folklórico.
El público puede no entender oír hablar de cambio en un entorno lleno de capas, capotes, calzas, jubones y sombreros de ala ancha. Donde se esconde esa transgresión tranquila y equilibrada, ese “cambio de paradigma” que persiguen? En su sastrería los parámetros se desvanecen, en sus manos la línea temporal ni es recta ni es rígida, ellos prefieren hilvanar de forma precisa conceptos, formalismos e ideales que serpentean por la historia hasta el presente, para afrontar un discurso que trasciende lo formal y se introduce en conceptos tan actuales como la identidad de género, la identidad nacional o la identidad cultural. Oteyza aunque nació hace seis años, sus creadores son muy conscientes de que acaban de iniciar un largo viaje, ellos son: Paul García de Oteyza cuya familia ha estado involucrada en el comercio de paños y Caterina Pañeda, nieta y biznieta de sastres.1F70B775-43D5-4528-9B69-4EF8544B227B
Oteyza es una Casa de moda donde sobre todo hay tiempo, el necesario para crear y ver evolucionar desde el profundo respeto por la forma clásica y tradicional hasta la progresión en distintas escalas. En este universo todo es contención y tranquilidad, obras de Chillida y Picasso cuelgan de las paredes, suena ópera de fondo y hace frío. Un frío que, decía Balenciaga, “ayuda a pensar”. Es el refugio de todos aquellos que han decidido desconectarse de su tiempo, sobreviviendo al presente actuando y vistiendo como personajes decimonónicos. En Oteiza, ellos y ellas juegan el mismo papel, mujeres vestidas siguiendo los mismos parámetros que sus acompañantes masculinos, tanto en actitud como en ejecución formal y hombres con una sensibilidad más femenina de la moda, llamados por la coherencia, implicados de una forma activa para ir rompiendo sus cadenas de estilo y género, y todo ello sin extremos, sin llegar a la exhibición o el disfraz. Tan solo (pas mal!) esencia, pasión y cierto atrevimiento.929B33F3-6485-4867-9066-984D043A000B