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Omar at Vaucluse

New York. Si uno llega a vivir a Madrid y quiere saber el Who’s who de la ciudad se irá directo al Restaurante Amazónico y desde la barra (conseguir mesa es casi imposible) verá desfilar a políticos, empresarios, ricos latinoamericanos y un sinfín de nombres propios de la moda, la cultura y la nada, deseosos de éxito. Lo mismo sucede en Paris donde aún hoy, sigue siendo visita obligada el Hôtel Costes para encontrarse con los parisinos más chic de la ciudad. O en Londres, donde conseguir traspasar la puerta de Annabel’s, todo un símbolo de la exquisitez, es acceso a las famosas partys de los chicos malos de la rígida aristocracia inglesa.5E8BA2A1-4DC4-4847-A2CD-741442B6056F
Y en New York? Hasta hace unos meses parecía que eran muchos los restaurantes (o ninguno) los que daban ritmo a esta ciudad luchando por repartirse a una selecta y cosmopolita clase neoyorkina. Pero fue llegar Omar Hernández al Upper East y romper todas las normas establecidas. Durante años Omar se movió en el área sur (Greenwich Village), allí creó hace ya más de cinco años el club Omar’s La Ranita que reunía (y aún continúa), todas las noches, desde jóvenes millenials, a los influencers con mas seguidores, artistas, o tiburones de Wall Street. Omar Hernández es un joven y guapo venezolano ingeniero eléctrico, que apostó por las relaciones públicas y descubrió la manera de hacer que una persona se sienta especial. Después de pasearse por Europa, su última parada fue Lugano, y allí consiguió trabajar con Dimitri, el mejor payaso del mundo. De él aprendió el arte de ser un payaso y lo difícil que es hacer reír a la gente.ADA95F23-2E99-4687-A176-B240CF5C213A
En Omar at Vaucluse, la comida es importante y Omar ha dejado esto en manos del grupo Altamarea, comandado por su gran amigo Ahmass Fakahany, ex presidente de Merrill Lynch y propietario de varios templos gastronómicos: Marea, Nicoletta o Ai Fiori. Pero a ello, ha añadido el ambiente, la música, y su estilo personal donde conviven el protocolo neoyorquino y la loca noche latina. Es ya un rito traspasar las cortinas de terciopelo negro que separan del resto del mundo y llegar a la fiesta de Omar. Los invitados: el mismísimo hijo del Presidente Trump, la mamá de las hermanas más famosas de EEUU (las Kardashian), Michael Cohen, Lee Radziwill, hermana de Jackie Onassis, Harry Belafonte, la editora Martine Assouline, el príncipe Alberto de Mónaco, al igual que las bandadas de jóvenes ricos o los chefs Jean-Georges Vongerichten o Eric Ripert. Pero Omar no trata solo con celebridades, para el, quien de verdad es importante, eres tú.
Omar solo siente que Diana Vreeland (la gran dama de la moda) no pueda acompañarle cada noche. Mientras la espera, recibe a su público como si fuera Rick en Casablanca.