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M. N. Roy

México DF. Si uno no está en la lista de invitados, si uno no es amigo de Zemmoa o si no cuenta con tarjeta o anillo de socio, pasará un momento incómodo frente a una puerta cerrada mientras una cámara le observa. Entrar a uno de los mejores antros nocturnos de la ciudad no es fácil, pero si lo logra querrá regresar cada fin de semana.image
El club lleva el nombre de la persona que habitó la casa que hoy ocupa este ecléctico espacio arquitectónico: Manabendra Nath Roy, revolucionario, activista y teórico indio que a principios del siglo pasado fundó el Partido Comunista Mexicano. Un siglo después, en lo que alguna vez fue una guarida socialista, hoy se puede cruzar a León Larregui de Zoé (socio del lugar), a Adanowsky y otras figuras de la escena artística mexicana. La puerta negra de la entrada, creación de los arquitectos Emmanuel Picault y Ludwig Godefroy contrasta con la descuidada fachada original exterior qué decidieron expresamente dejar. Un pasillo claroscuro, con paredes de piedra volcánica grabadas con arte Puuc y Maya llevan al salón principal. De lado derecho, el DJ se alza debajo de paredes de madera de doble altura que asemejan una pirámide, mientras que del lado izquierdo, una barra se extiende debajo de altos techos y paredes recubiertas de cobre. En el segundo piso una fila de columpios se prestan para descansar o tomar una copa. Alrededor de las tres de la madrugada, llega el momento cumbre de la noche y va en aumento conforme el cielo se va iluminando. No lo dude, vale la pena la espera en la entrada de M. N. Roy.image