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Le Montana

Paris. Una reapertura muy esperada, los noctámbulos parisinos han vuelto a su club favorito, Le Montana. La novedad es que también ha abierto un restaurante La Gauche Caviar y seis suites de diseño delirante, obra de Vincent Darré.image
Situado en el universo artístico de Saint-Germain-des-Prés, vecino del café Flore, Montana es la meca de la noche parisina, de la vida salvaje que gusta de la fiesta, el exceso y el brillo. Después de varios meses de trabajos, este club legendario inagura en la primera planta un restaurante especializado en caviar y seis suites firmadas por Vicente Darré, cada una con su propio color y su universo.imageLe Montana era un famoso club de jazz en la década de 1950, frecuentado por los existencialistas, muy cerca de Les Deux Magots, que atrajo a una multitud de escritores, James Baldwin, Boris Vian, diseñadores Jean-Charles de Castelbajac, hasta convertirse en uno de los clubes más exclusivos.
El pasado mes de agosto, el último propietario de la Montana, Jean-Yves Le Fur, que también es propietario de Lui Magazine, inaguró este hotel boutique. Reclutó a la arquitecto Elizabeth Lemercier y al diseñador Vicente Darré que decidieron derribar todas las paredes interiores para crear una sola suite en cada piso; como resultado las suites son inmensamente espaciosas y llenas de luz. Una mezcla que fusiona la sobria estructura racionalista de líneas rectas con la decoración neobarroca y deliberadamente extravagante. La primera suite en la segunda planta, “Gris París”, rinde homenaje al artista francés Christian Berard, cuenta con muebles de estilo surrealista de la Maison Darré y telas con dibujos del ilustrador francés Pierre Le-Tan. El tercer piso “Bleu Acide” es un guiño a Braque y Picasso: con paneles pintados a mano que recubren las paredes y ricos muebles de color azul. Las camas en cada una de las habitaciones están hechas a medida, al igual que los muebles y alfombras que Darré diseñó en colaboración con la fábrica de alfombras Codimat. La idea es sentir realmente que uno duerme en París, invitado por un excéntrico amigo que le dio la llave de su apartamento. La única constante en todas las habitaciones son los baños: todos ellos iguales cubiertos con suelo de baldosas negras “muy Gainsbourg”.image
La Gauche Caviar es un viaje con dos destinos. El primero pensado para el paladar, transporta al comensal a las mesas rusas con propuestas a base de salmón y las huevas de esturión. El segundo es un homenaje a las librerías típicas del barrio en forma de gran trampantojo… Y, por supuesto, ya tiene lista de espera para conseguir mesa.