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Jaime Hayon

Valencia. Su estilo inclasificable, audaz, efectista y lleno de humor, puede gustar o no, pero es evidente que sus creaciones tienen un lenguaje propio, alejado de corrientes y normas establecidas, siguiendo sus propias inclinaciones artísticas.407C254A-8352-4E0E-9FE1-3E163FC0C4F1
Al hablar del diseñador español más influyente y famoso de su generación, poseedor de un sello propio, resulta imposible evitar los calificativos “multidisciplinar” e “internacional”. Y es que Hayon se mueve con igual soltura exponiendo esculturas en un museo o precisando el peso exacto de una butaca, reivindica su identidad mediterránea y trabaja a diario con clientes de todos los rincones del mundo. Las criaturas de Jaime Hayon ostentan una sensibilidad lúdica, optimista y empática, detectable a primera vista. No dejan lugar a dudas. Siempre partiendo de un punto de vista muy artístico y abierto, compone cosas y no mira si son diseño, arte o interiorismo. Muy preocupado por el color, la forma y la composición, sus butacas y sofás para Fritz Hansen suavizan con líneas curvas y colores intensos la proverbial precisión de la firma danesa. Sus piezas para Baccarat, Lladró y Vista Alegre introducen un elemento cómico en materiales tan solemnes como el cristal o la porcelana. A poco que se afine la vista, no es difícil reconocer ojos, narices, orejas y bocas en sus jarrones, portavelas y relojes, pero también en la curvatura del respaldo de una silla que parece sonreír o en la decoración de una mesita. Esa transición entre el mundo de las ideas y el de las cosas se produce en un lugar concreto: los cuadernos que lleva consigo. Tiene más de 200, de distintos formatos y materiales, almacenados en su estudio, un piso modernista en el corazón de Valencia. En sus páginas conviven dibujos, bocetos, y apuntes destinados a transformarse en esculturas, objetos, interiores o, simplemente, ideas para el futuro.A8063C85-D8E1-4D9A-B397-C3E372D51DD1
Hayón llegó a su oficio casi por casualidad, se matriculó en la entonces recién inaugurada sede madrileña del Istituto Europeo di Design y al acabar sus estudios, en 1997, Hayon se mudó a Italia para enrolarse en Fabrica, el prestigioso laboratorio de creación experimental vinculado a Benetton. Iba para un año, pero se quedó hasta 2003 al frente del departamento de diseño. En 2000 alquiló una nave industrial en Treviso, cerca de Fabrica, para trabajar en sus propios proyectos. Aquel local fue el origen de Hayon Studio, su oficina de diseño. Hoy, la parte más técnica de su trabajo sigue centralizada en Italia. Sin embargo, su estudio creativo ha ido mudándose con él. Primero a Barcelona, después a Londres y, desde hace cinco años, a Valencia.
Su colección de diseños llenos de ironía para la firma cerámica Lladró, lo posicionó ante el gran publico. Revalorizar una marca, con solera y clasicona convirtiéndola en moderna le dio poder y licencia para conquistar tanto a los consumidores como a las marcas nacionales e internacionales.9E743D6B-3F1F-4392-AAE6-0805165B9481
Con la firma danesa Fritz Hansen, se catapultó hacia lo más alto del diseño contemporáneo. Tras seis años editando y respaldado algunos de sus diseños, se enamoró por completo del mundo onírico de Hayón y le permitió diseñar la habitación 506 del icónico SAS Royal Hotel en Copenhague, que en 1958 Arne Jacobsen diseñaría la 606, hito del cual nacería la aclamada butaca Swan. La habitación funde diseños de ambos. La clásica Drop chair de Jacobsen, encaja en la mesa Analog diseñada por Hayón. La estancia se complementa con dos piezas claves en la carrera de Fritz Hansen y Jaime Hayón: el sofá Favn y el sillón Ro. Un espacio luminoso y acogedor, que las formas orgánicas del diseñador hacen que ya a simple vista parezca cómodo. 08B3749A-C947-4BC3-9D6B-12C8903BE399En los últimos meses, también tienen su sello espacios cómo la cafetería del mercado central de Valencia, el restaurante La Terraza del Casino o el hotel Barceló Torre de Madrid, en el cual parece haber plasmado todo su mundo decó más vital. Este último es el primer hotel diseñado íntegramente por él. Un rico recopilatorio de las piezas más representativas de su universo particular conviven con algunas piezas de prestigiosas diseñadores cómo el matrimonio danés GamFratesi, dentro de un ambiente muy colorista y un tanto cañí.