image

Eleven

Lisboa. En Eleven es posible comer con Lisboa a los pies, mecidos por el río y acariciados por la luz, entre manteles de hilo y paredes de cristal. Poco puede decirse de un restaurante con una puesta en escena tan espectacular como la del Eleven, cuyo edificio de líneas modernas y sencillas, encaramado a uno de los puntos más altos de la ciudad, ofrece unas magníficas vistas del famoso parque Eduardo VII.image
En los fogones, un excelente chef Joaquín Koerper, de origen alemán y bagaje internacional, se ocupa de trabajar las materias primas locales con todo el mimo y originalidad que se merecen. Ha conseguido ya una estrella Michelin. La decoración es sobria y el ambiente muy apacible a pesar de un ejército de camareros silenciosos.image
Ahora acaba de abrir en Río de Janeiro siguiendo la misma línea de cocina mediterránea contemporánea, con productos frescos y naturales pero con arte y creatividad al estilo carioca. Una cocina de sentidos que no se limita al gusto, también pone a prueba la vista y el olfato. Recetas cuidadosamente elaboradas con una preocupación estética que tienen la intención de sorprender al comensal. En el menú hay creaciones exclusivas de Eleven Río y platos del restaurante Girasol, ya desaparecido en España donde Joaquín consiguió 2 estrellas Michelin. Para garantizar la calidad y la eficiencia, Koerper se apoya en el chef Paulo Leite, su brazo derecho en Europa que se trasladó a Río para representarlo en los períodos en que se encuentra fuera. En la decoración quisieron repetir casi el alma de Eleven Lisboa y hasta las mismas fotografías del artista portugués Nuno Correia. Una vajilla procedente de Portugal y Francia, Limoges y Vista Alegre llama la atención por la belleza y se fusiona a la perfección con la forma en que el chef presenta sus recetas.