image

Black Bear

Bogotá. Una amplia y variopinta fauna se cita diariamente en la nueva zona cool, la esquina entre la calle 89 y la carrera 11. Black Bear, Cacio & Pepe, Juana La Loca y Luzia, se salen de lo tradicional para buscar algo más original, una fórmula “más europea”. En todos, el diseño acompaña a la experiencia culinaria. La atención, la comida, la ambientación, todo está cuidado hasta el más mínimo detalle. Son precisamente eso, experiencias, lo que promete esta esquina.image
Black Bear abrió hace muy pocos meses y desde entonces está a reventar. Black Bear recuperó una antigua casa frente al Hotel EK y la restauró al estilo de los años 50, manteniendo su esencia con el suelo de damero, la pérgola y un pequeño jardín. Todo está bien pensado: música suave, una gran barra en herradura, la radiante cristalería de los cócteles y un ‘raw bar’ para picar. El proyecto es obra del grupo Takami, Felipe Vásquez, acompañado, en los fogones, de Andrew Blackburn, quien, con total libertad, da rienda suelta a su creatividad. Son platos sencillos que lo que se proponen, es un regreso a las bases del ingrediente. Hay, además, un “family meal”, la variante de la mesa del chef que busca crear la fantasía de que uno se encuentra en el comedor de su propia casa. Gabriel Lowe, es el encargado de jugar con hierbas, especias, frutas y alcoholes en el bar de cócteles y la sommelier española, Izaskun De Ugarriza, con personalidad diseña la carta de vinos. Black Bear es un espacio mágico, lleno de calidez y seducción.