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Barrio de Alfama

Lisboa gusta y enamora, considerada la capital europea más tranquila, amable y segura. La vieja Alfama, un barrio apasionante y castizo en el que la vida pasa por cuestas imposibles, puertas de colores y ropa tendida. Un antiguo arrabal de pescadores, de los más bellos de Lisboa, situado bajo los pies del Castillo de San Jorge. Este rinconcito lisboeta es la cuna del fado. Aún hoy los vecinos se reúnen a charlar a la puerta del colmado, sus casas permanecen abiertas, impertérritos al paso de los turistas que van camino de dos lugares perfectos para disfrutar de una bonita panorámica: Portas do Sol y el mirador de Santa Luzia. El nombre de Alfama tiene su origen árabe y hace referencia a los manantiales y baños (al-hamma) que se encontraban aquí.
Dormir en Alfamaimage
El mítico tranvía 28 es el que lleva hasta el hotel memmo Alfama. Nada más pasar la Sé, la Catedral de Lisboa, y antes de alcanzar el mirador de Santa Lucía y el Castillo de San Jorge, en un callejón a la derecha, que acaba en un cul de sac, allí se ubica este bonito hotel. El memmo, aparte de gozar de unas vistas espectaculares sobre Alfama y el Tajo, tiene una gran cualidad: hace sentirse en casa. Unas tumbonas al sol junto a las habitaciones de la planta baja, una chaise longue junto a la piscina, sofás en la zona chill-out, sala de lectura con techo abovedado, o la enorme mesa de madera donde compartir y charlar con los demás huéspedes. Hasta la música parece elegida por nosotros.
Las 42 habitaciones del hotel, con suelos de piedra o de madera, invitan al descanso. Los tonos suaves, suave la ropa de cama de algodón egipcio, las mantas de Teixidors… No hay duda de que conocen el oficio y dominan el arte de recibir del pueblo portugués. El memmo Alfama es el hermano pequeño del memmo Baleeira, el primer hotel que abrió Rodrigo Machaz, en Sagres. La arquitectura y el diseño interior a cargo de Samuel Torres de Carvalho, respeta escrupulosamente la fachada original del XIX, aúna tradición y modernidad. Hay un guiño constante al pasado en la decoración que los portugueses muestran con total soltura y naturalidad: preservar la cultura, adaptarse a los tiempos.
Comer en Alfamaimage
Bica do Sapato un restaurante que mantiene su fama desde hace ya más de 10 años y uno de los más bonitos de la ciudad. Muy conocido porque el actor americano John Malkovich es uno de los proprietarios, se encuentra en un antiguo almacén frente a la estación de Santa Apolónia, sirve cocina portuguesa contemporánea.
O Eurico, Casa de Pasto (Largo de Sãp Cristóvão, 3). Esta genuina tasca, pequeña y acogedora, es una de las mejores de Lisboa y de las más auténticas. Ya el olor que se escapa por la puerta hace presentir la frescura de su materia prima.
Al caer la tarde o después de cenar, Portas do Sol, una enorme terraza ideal para descansar y tomar una copa con la vista perdida en el río. Visitar Chapitô, es casi obligatorio, uno de los lugares auténticos donde escuchar fado hasta altas horas de la noche (cuando los fadistas suelen olvidarse de los micros y cantar sus baladas más íntimas).