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Azul Tierra

Barcelona. La magia de Azul Tierra se respira en todos los recovecos, es como entrar en la cueva de Alí Babá y encontrar sus tesoros traídos de lejanos viajes (libros, candelabros, bustos, muebles, tapicerías, lámparas, vajillas, caracolas de mar, perfumes, espejos, cristalerías, obras de arte). Todo se transforma, se re-inventa, un espacio en constante mutación.image
La esencia de Azul Tierra, una tienda de diseño donde las dimensiones son XXL y su epicentro: la desbordante creatividad e ingenio de su fundador, Toni Espuch, un alicantino enamorado de Barcelona que lleva dos décadas trabajando sin descanso junto a un equipo de profesionales. Sus “puestas en escena” son de una exquisitez inusual que hablan por si solas, a veces, cargadas de dramatismo y teatralidad que le dan todo el realismo que hace falta, incluso burlesco. La austeridad (no exenta de sobriedad) es un permanente en la escena cotidiana porque forma parte inevitablemente del carácter mediterráneo. Después, se materializa en el confort, como si se tratara del hogar digno de un bon vivant o de una dama del siglo XXI. El mobiliario y los objetos a la venta en Azul Tierra son extremadamente eclécticos, originarios de la India y otros países, piezas tradicionales, así como diseños más contemporáneos. Normalmente todo lo que compra Espuch es fruto de la intuición, combina lo tradicional con muebles más modernos, una especie de decoración retro-vintage. Reminiscencias barrocas, renacentistas, esculturas religiosas, arte contemporáneo. Sus abalorios son auténticas piezas de museo, algunos obra del creador y artista, otros, objetos viejos recuperados que se entremezclan de forma natural, y siempre con grandes pinceladas de genialidad. Es en el aprendizaje y en los albores de sus viajes donde busca la inspiración para luego crear mundos completamente únicos. Solo una personalidad tan arrolladora como la de Toni Espuch podría atreverse a mezclar épocas y estilos tan diveros. Azul Tierra, es además un lugar donde se pueden visitar exposiciones itinerantes de artistas consagrados o emergentes que estén en concordancia con la filosofía del lugar.
La tienda de Barcelona es tan grande como un hangar y ocupa toda la planta baja de un típico edificio del Eixample. El toque majestuoso lo pone una iluminación cambiante y unas instalaciones artísticas distribuidas por todo el lugar. El suelo está compuesto por planchas de metal oscuro, los techos son altos y, entre los muebles extra-grandes, destacan los modelos a escala 1:20 de edificios esquineros famosos (como el Flat Iron de Nueva York). El showroom refleja perfectamente la mezcla de estilos, épocas y géneros que caracterizan los proyectos de interiorismo que realiza. Toni Espuch empezó Azul Tierra en Alicante hace 20 años y sigue en pie. El local es un antiguo banco central de dos plantas, que comparte la misma filosofia que Azul Tierra en Barcelona. Mantiene una relación muy estrecha con Lázaro Rosa-Violán, probablemente el diseñador de interiores más solicitado del momento, con el que colabora en varios proyectos.