image

Aquazzura

Florencia. Cuando el diseñador de zapatos de tacones imposibles Christian Louboutin declaró públicamente que sus «stilettos no eran para ir cómodas, porque lo cómodo está reñido con lo sexy», ese día muchas de sus clientas decidieron abandonarle por su falta de sensibilidad. Convencido de que la moda es una herramienta para soñar, Edgardo Osorio abandonó su Colombia natal con el sueño de convertirse en diseñador.
Formado en Londres, lleva más de una década en la industria, incluso pasó una temporada en Elda diseñando alpargatas, aterrizó en Florencia para trabajar de la mano de los mejores, Salvatore Ferragamo y Roberto Cavalli, dos de los maestros en el arte de los tacones. Rendido admirador de los elegantes y sencillos “Manolos”, finalmente, decidió crear su propia marca «made in italy» Aquazzura.image
La marca se ha dado a conocer en gran parte por el gran número de fashionistas que llevan sus diseños, Olivia Palermo, Erin Wasson, Karolina Kurkova. Sin embargo, la que desencadenó este frenesí fue la estilista y reina de los blogs de «street style» Giovanna Battaglia. La leyenda cuenta que la italiana llegó a Milán de los desfiles de París sin casi poder andar, dispuesta a renunciar a sus tacones por el dolor pero cuando descubrió un modelo de Aquazzura, no se lo quitó en toda la semana y salió en todas las fotos de «front row». Gracias a internet, las imágenes se propagaron como un reguero de pólvora. Su modelo más codiciado es el “Sexy Thing”, armado en un ante negro finísimo se engarza “como un guante” en el pie o hecho con piel de pitón, teñido de vivos colores, y que se pega al empeine como si de una armadura se tratara, gracias a una malla de cordón. Pese a sus 10 centímetros, es muy cómodo de llevar. El número de sus clientas, que crece de manera exponencial, debe de ser un indicador de que lo ha logrado.
Cuando se refiere a sus diseños, Osorio dice inspirarse en “la elegancia de la Dolce Vita” y en “la belleza de la sencillez”, dos leitmotives a todas luces incompatibles con caminar durante 12 horas con tacones de infarto, pero él lo ha conseguido gracias a estudios exhaustivos de hormas que reparten el peso sobre todo el pie y el uso de un almohadillado denominado “memory foam”. Defensor de que la comodidad no está reñida con el diseño, quiso que fueran bailarinas de ballet de la Scala de Milán las que presentaran sus diseños, en un espectáculo que supuso su puesta de largo en la feria de moda Pitti. Esa noche el público aplaudió a un gran diseñador.