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Amanjunkies

Montenegro. Para llegar al islote de Sveti Stefan, el lugar increíblemente más pintoresco de Montenegro, es preciso caminar por un sendero de tierra angosta, traspasar las murallas defensivas y adentrarse en un antiguo pueblo de pescadores salpicado de viejos edificios con techos rojos en medio de campos de olivos y cipreses. La imagen es idílica, y eso es lo que nos promete el hotel: oler la brisa del mar, percibir los aromas de romero y tomillo, arrancar un racimo de uvas o una naranja de los cientos de árboles frutales, ese es el verdadero lujo de este resort en manos de Aman.Aman Sveti Stefan
Es difícil evitar la palabra “perfecto” cuando se habla de un lugar como Aman Sveti Stefan. Las habitaciones espaciosas, a la vez lujosas pero despojadas de todo exceso, tienen un aspecto casi rústico que se ha mantenido expresamente en las paredes de piedra intactas y en detalles originales como las enormes vigas de madera en los techos. Sin embargo están provistas de enormes baños tipo spa y de confortables camas.D2F3900F-EEAE-49C5-8074-52D48A39E965
¿Es usted un Amanjunkie? Si ni siquiera sabe lo que significa la expresión, tendrá que admitir que desconoce a la tribu viajera más exquisita del planeta, y todo hay que decirlo, a veces, un tanto snob. Clientes anónimos, casi una secta de élite que la casa mima como miembros de la selecta familia a la que pertenecen. La expresión hace referencia a esos viajeros (odian la palabra turista) afortunados que sienten una pasión casi adictiva hacia la cadena de hoteles de lujo creada en 1988 por el periodista indonesio Adrian Zecha. Todo empezó en 1987 con la visión de un solo hombre. Aquel año, Adrian Zecha, que había trabajado como crítico de hoteles, decidió tomarse un año sabático en Phuket (Tailandia). Quería construirse una casa en aquella isla mágica y hermosa. Para tener agua y electricidad debía crear las infraestructuras y, como buen hombre de negocios, decidió que, ya puestos, bien podía montar un pequeño resort de lujo que reflejase cierta filosofía. Sólo 40 exclusivas habitaciones. Lo llamó Amanpuri (lugar de paz). Estaba a punto de crear un estilo de vida. Esa idea del “encanto por la sencillez”. La amabilidad, el servicio, la belleza…, pero sobre todo el espacio, hoy algo difícil de encontrar. La habitación requiere de menos diseño pero a cambio debe ser acogedora, luminosa, un espacio donde la persona pueda florecer. Ha de haber ternura, profundidad, poesía. La idea no es crear belleza, sino despertar la bondad que lleva uno dentro. Los espacios públicos son lo contrario: un buen lugar para ofrecer una experiencia nueva. Es donde entra la creatividad, el surrealismo, la magia.173FB402-736F-4F8C-BC8B-16D09FB7AD58
Hay verdaderas joyas de esta colección que destacan por sus localizaciones extraordinarias, como Amanwana (Indonesia) o Amanpulo (Filipinas), el espléndido Aman Canal Grande en Venecia, el de Marrakech, o en Playa Grande, República Dominicana, el primero en un destino de habla hispana. El magnate ruso Vladislav Doronin, confeso Amanjunkie, adquirió la marca junto a un socio norteamericano, Omar Amanat, en 2014, en una puja muy reñida -se pagaron 358 millones de euros-. El traspaso de poderes no ha sido precisamente un camino de rosas. Hay litigios planteados en tribunales de Nueva York y Londres pero ni siquiera estas disputas parecen afectar a este universo exquisito.
Si el lujo es la sensación de disponer de tiempo, no hay duda de que Aman hace las cosas a la perfección.FDB56C6E-8AA7-4798-A31B-775F9F50051C